Los otros otros

Hace año y medio que formo parte de la larga lista de desempleados españoles. Ni puta gracia me hace. Esto lo digo por si a algún presidente del gobierno se le ocurre pensar que estoy feliz cobrando el desempleo o que no tengo ganas de trabajar.

Llevaba 30 largos años trabajando en prensa. La prensa canalla, que en mi época adolescente y no tan adolescente la llamaban. Y bien canalla que es. O era, como ustedes prefieran. Mis amigos todos —que creo poder presumir tengo unos cuantos— me inquieren a menudo que cómo no encuentro curro con la cantidad de contactos que he hecho a lo largo de estos años. Es cierto. Conozco mucha gente del mal llamado quinto poder. Pero la cosa ha cambiado mucho desde que entré, siendo una cría, a trabajar en el Diario Pueblo. Qué tiempos. Todavía recuerdo la linotipia, que ya por entonces sólo era un cuarto medio museo, medio nostalgia. Y el ‘pater’, un ascensor al que había que subirse en marcha. Y al Vacila, un personaje que habría hecho las delicias del cine español de los años 60. Y a mi querido Jorge Fernández, un fotógrafo castizo de los madriles de mis entretelas.

He mandado mails y CVs a directores de arte, a redactores jefe, a directores de revistas, de sección, redactores sin cargo, con cargo, maquetadores, secretarias, secretarios y la Biblia en verso. Me faltan las señoras de la limpieza (creo que ése ha sido mi fallo). Salvo alguna amable contestación respondiendo  que hay que ver, que la cosa está muy mal, que ya me avisarán cuando cambie, la mayoría de las veces he obtenido la callada por respuesta. Incluso de gente que en su momento fueron amigos o jugaron a serlo.

Últimamente la luz me molesta mucho a la vista, tengo que usar gafas de sol. Me manejo mucho mejor en la oscuridad y corro las cortinas cada dos por tres. Y en ocasiones veo muertos… He consultado con un psicólogo amigo mío, igualito que Bruce Willis. Y he llegado a la triste conclusión que, ante tanto silencio aterrador, sólo cabe una explicación: ¡¡¡¡¡ESTOY MUERTA!!!

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Malditoperfil

mafalda_home 

“La experiencia es un peine
que nos da la vida cuando ya estamos calvos”

Siempre he odiado mi perfil. Hubiera preferido el de Linda Evangelista, sin duda alguna. Y sus ojos. Y sus labios. Y su pelo. Y esa belleza camaleónica de posar, de mirar y de existir. Ni el mas mínimo esfuerzo por ser perfecta, oiga.

Pero, en fin, a una le ha tocado lo que tiene y lo que buenamente ha podido  hacer. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, el dichoso perfil  (no ése  que te miras frente al espejo para comprobar que la barriga sigue ahí, a pesar de las cenas frugales y frutales del día anterior) es la madre del cordero de todos los ámbitos laborales:

“Herminio, anda y mira en los 3.500 CV que has recibido hoy, a ver si encuentras un becario que dé el perfil de diseñador gráfico web, Photoshop, Ilustrator, InDesing, Dreamweaver, Quarkxpress, inglés Proficiency, After Effects,  Autocad, alemán fluido, chino mandarín y ruso. Ah! y a ser posible mida 1,90, ojos azules, complexión atlética,  vista de Hugo Boss y sea del Real Madrid… Es que tengo que despedir a una diseñadora que lleva 30 años currando aquí, pero que no da el perfil… ”

Y así fue cómo mi maldito perfil dejó de gustarme no sólo en el espejo. Dejó de gustarme sentadita en una de las oficinas del SEPE (el INEM de toda la vida). Yo no daba el perfil, pero él nunca supo dar la talla…  Cosas de la vida.  Y ahí vamos: unos esperando adelgazar para dar el perfil, y otros, sin tener ni idea de que ni dan la talla ni de que algún día alguien les dirá que han dejado de dar el perfil.

¿hayalguienahí?

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Buenos días a todos.
Soy nueva en estas lides y desde ayer he decidido unirme a este “colectivo guay”.
Prometo ser constante y fiel a este blog por los siglos de los siglos o hasta que la tecnología decida que esto se queda obsoleto (mañana mismo). También prometo relataros alguna de mis experiencias no profesionales, ya que también pertenezco a otra comunidad mucho más guay que ésta: el SEPE. Y también prometo seguir para ser seguida y ver para ser vista.
Besos a todos mis seguidores e incluso a aquellos que no me siguen, a pesar de que estos estos ni se enteren de que los he besado.